Portal
Historia de la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos

Nuestra Institución | Misión y Filosofía | Historia de la Facultad | Mapa | Contáctenos

Artículos de Interés sobre Nuestra Historia:

Pedro Malavet Vega

Juan Mari Bras

Se ha dicho que vivimos hoy una era de ruptura paradigmática con profundas repercusiones sobre la sociedad, la economía, el Estado, el Derecho, la cultura y la educación. Mientras unos anuncian el fin del Estado Social o Benefactor y un retorno al liberalismo económico y político, otros sugieren que más bien lo que se vive es una reestructuración del Estado, como hasta hoy se ha conocido, y una transición hacia un nuevo modo de producción y relaciones sociales en que la fuente principal de riqueza y progreso lo es la información y el conocimiento. Es lo que se ha llamado la sociedad posindustrial o poscapitalista.

Sin embargo, aún en el ámbito del conocimiento y de la cultura se vive una condición calificada por algunos como de postmoderna caracterizada por una valoración creciente del mundo desde un óptico dialógico y no adversativo. El pensamiento asume un carácter menos arrogante y más humilde, menos fuerte y más humilde, reconociendo la contingencia de toda interpretación a partir de su naturaleza esencialmente valorativa. El discurso político y filosófico de la modernidad queda así desconstruído y cuestionado en su validez "erga omnes".

En la dialéctica entre lo particular y lo universal, crecientemente va imperando lo primero. La sociedad de masas propia de la posguerra parece haber llegado a su fin. El individualismo y particularismo que caracteriza los tiempos impide ver aún las bases sobre las cuales se podrá redefinir el sentido de lo común y lo universal. Las posibilidades del consenso se presenta como uno de los retos mayores de las sociedades actuales. El discurso filosófico y político resultante se nos presenta como un juego estratégico de múltiples lenguajes y hermenéuticas cada una luchando por reconocimiento. El poder político por doquier se fragmenta. La política se percibe como un campo de acción egoísta y corrupto.

La posibilidad de nuevas agendas de acción emancipadoras pasa necesariamente por la necesidad de superar viejos entendimientos de la realidad que ya no nos sirven para comprender y menos aún para transformar nuestras circunstancias. Ante la indiferencia, el cinismo que parecería estar arropando al ser humano frente a la dimensión social de su existencia, resurge con mayor fuera la admonición del filósofo español José Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mis circunstancias; si no las salvo a ellas, no me salvo yo."

Las tensiones y paradojas del nuevo orden internacional son otro ejemplo de las características un tanto enigmáticas de la nueva era en que estamos inmersos. Paralelo al proceso de globalización que se ha vivido en todos los ordenes, se presencia una reactivación de la cuestión nacional en una serie de contextos con el propósito de apoderar dichos pueblos y nacionalidades para lidiar más efectivamente en el nuevo entorno global aunque a partir de sus propios intereses y expectativas y no de los estados de los que hasta ahora formaban parte. En la nueva economía global, se acrecienta en vez de disminuir la brecha existente entre los países ricos y los pobres. En unos casos, como el de Bosnia, la reivindicación nacional ha asumido formas propias de la barbarie. Por otra parte, la guerra fría se niega a morir como queda ejemplificado por la tirantez en las relaciones entre los Estados Unidos y la República Popular China y los intentos del gobierno de los Estados Unidos de ejercer jurisdicción extraterritorial en contra de todos aquellos países o corporaciones que comercian con Cuba. Y, como si fuera poco, el planeta, en términos ecológicos se enfrenta a sus más grandes amenazas y retos, aunque a su vez los gobiernos de las economías más altamente industrializadas comienzan a revisar sus políticas ambientales en función de su costo económico en vez de hacerlo en función de su costo frente al necesario equilibrio que necesitamos garantizar entre lo humano y la naturaleza

La naturaleza de la sociedad se evidencia cada día más como un régimen de relaciones de fuerza o poder, contrario a los intentos de percibirla como un orden natural neutral vacío de toda dimensión de poder. Si bien es cierto se habla de la reactivación de la sociedad civil, asimismo se nos advierte en contra del olvido del hecho de que la misma está integrada por una diversidad de grupos sociales, nacionales, étnicos, raciales, de género, entre otros, cada uno con grados desiguales de poder y autoridad a su disposición. La sociedad moderna o post-industrial se va escindiendo en multiplicidades y la cuestión de la justicia y la equidad distributiva compite por su reconocimiento frente a la privilegiación de la cuestión de la reproducción ampliada de la riqueza.

La crisis de legitimidad del Estado de Derecho y el discurso jurídico moderno de la que hoy se habla y se teoriza es el resultado de la insatisfacción creciente con la inefectividad sustantiva del sistema jurídico para atender cabalmente expectativas y necesidades de sectores significativos de la sociedad. La propia profesión jurídica comparte junto al Estado la necesidad urgente de búsqueda de las nuevas bases constitutivas y justificativas de su quehacer.

La cuestión nacional en Puerto Rico y el problema del colonialismo jurídico continúa en el centro de discusión de la comunidad jurídica puertorriqueña y de la comunidad en general. A pesar del reconocimiento de la ausencia de un Derecho puertorriqueño, como tal, que sea reflejo de un proyecto nacional y del conjunto de intereses, valores y expectativas de la sociedad puertorriqueña, la falta de un entendimiento cabal, intelectual y práctico, acerca de lo que se aspira a construir como alternativa, nos ha encerrado en una Torre de Babel jurídica, acrítico y asistemático. La ausencia de una teoría jurídica puertorriqueña y la pobreza intelectual del discurso jurídico en Puerto Rico, esencialmente preso de un positivismo y pragmatismo limitante, necesitan ser superadas con apremio si hemos de poder responder a los reclamos sociales por una administración de justicia más sustantiva y menos formal.

Lea Mas -->